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Todas las películas de Pixar en orden cronológico
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Todas las películas de Pixar en orden cronológico

30 años del estudio que cambió la animación, película por película. Cuáles son imprescindibles, cuáles son correctas y cuáles vale la pena recuperar.

por Ferlageok·10 de junio de 2026·26 películas

Hay un estándar de calidad que nadie pidió que existiera y que cambió lo que le exigimos a la animación. Se llama Pixar. No porque cada película del estudio sea una obra maestra —claramente no lo son— sino porque en sus mejores momentos demostraron que una película animada puede operar con la profundidad emocional, la precisión narrativa y la ambición temática de cualquier otra forma de cine serio.

Esta guía repasa la filmografía completa del estudio: sus picos, sus tropiezos, sus recuperaciones. Treinta años de películas organizadas cronológicamente con el único criterio que importa: si vale la pena verlas.

Los pioneros (1995–2001)

Toy Story (1995) sigue siendo la película más importante que Pixar hizo, no porque sea la mejor sino porque inventó una categoría que no existía. El primer largometraje completamente animado por computadora en la historia del cine era también, contrariamente a todas las expectativas, una película sobre el miedo al abandono y la obsolescencia. Woody y Buzz no son simplemente juguetes rivales: son dos arquetipos del ego masculino en conflicto que terminan aprendiendo algo genuino el uno del otro. El guion de Lasseter, Docter, Whedon y compañía es una obra maestra de economía narrativa.

Bichos (1998) es la película más subestimada de la etapa inicial. Técnicamente es una maravilla —construir un mundo entero a escala de insecto, con todo el diseño visual que implica— y narrativamente es una comedia de clases que funciona mejor de lo que su premisa prometía. No es Toy Story, pero tampoco intenta serlo.

Toy Story 2 (1999) es el primer caso en la historia de Pixar de una secuela que mejora el original. La incorporación de Jessie y la revelación de su historia con Emily es la secuencia más emotiva de toda la era clásica del estudio.

Monsters, Inc. (2001) fue la primera película de Pixar completamente original después de Toy Story —sin juguetes ni insectos como gancho— y demostró que el estudio podía construir mundos propios de cero. La economía del mundo de los monstruos es tan consistente que funciona como premisa en sí misma.

Los pioneros (1995–2001)

La era dorada (2003–2010)

Este período es el punto más alto del estudio, con siete películas en ocho años que colectivamente representan la mejor racha de cualquier estudio de animación en la historia del cine.

Buscando a Nemo (2003) de Andrew Stanton es técnicamente la primera vez que Pixar enfrentó el desafío de animar agua con credibilidad total, y lo resolvió de una manera que todavía impresiona. Pero lo que hace a Nemo memorable no es el océano sino la relación padre-hijo: un pez clownfish con ansiedad de separación que cruza el mundo para recuperar a su hijo. Es la película Pixar más directamente emocional en su premisa.

Los Increíbles (2004) de Brad Bird es la mejor película de superhéroes que existe y no se discute suficientemente. Bird usó la franquicia de la familia superheroica para hablar del mediocre que quiere que el talento sea nivelado hacia abajo, de la identidad que se pierde en la vida familiar, de las expectativas que aplastamos para ser "normales". Y también tiene la mejor secuencia de acción de toda la filmografía Pixar.

Cars (2006) es la película más correcta de esta era. Técnicamente impresionante, narrativamente convencional. Funciona, no trasciende.

Ratatouille (2007), WALL·E (2008) y Up (2009) son los tres años consecutivos más extraordinarios en la historia del estudio. Ratatouille pregunta si cualquiera puede ser artista y responde con honestidad. WALL·E pasa cuarenta minutos sin diálogo siendo una película de amor y después pasa a ser una distopía. Up tiene una secuencia de apertura de cuatro minutos que condensó más emoción que la mayoría de los dramas adultos de ese año.

Toy Story 3 (2010) es la única trilogía de la historia de la animación donde las tres partes son imprescindibles. La conclusión natural de una saga sobre el crecimiento y el abandono: Andy va a la universidad, los juguetes tienen que sobrevivir en un mundo que ya no los necesita. El clímax en el incinerador es una de las escenas más angustiantes que Pixar filmó, y la despedida final es absolutamente perfecta.

La era dorada (2003–2010)

💡Tip
Si alguien te pregunta por qué Pixar importa, mostrales los primeros diez minutos de Up y la secuencia de Emily en Toy Story 2. Son los dos mejores argumentos que existe.

Etapa media (2012–2017)

El período 2012-2017 es irregular. Hay películas muy buenas, una notable y una que es claramente el punto más bajo del estudio hasta ese momento.

Brave (2012) es hermosa visualmente y narrativamente insatisfactoria. La primera protagonista femenina de Pixar tenía todo para ser una historia de ruptura de moldes y terminó siendo una historia sobre la relación madre-hija que no cierra de manera convincente.

Monsters University (2013) es la primera secuela innecesaria del estudio. Funciona como entretenimiento, no añade nada.

Inside Out (2015) de Pete Docter recupera el mejor Pixar. Personificar las emociones de una niña de once años para hablar sobre la pérdida de la infancia y la necesidad de la tristeza como mecanismo de procesamiento emocional es uno de los conceptos más originales que el estudio produjo. La escena de Bing Bong es devastadora de una manera que no esperabas.

The Good Dinosaur (2015) es el punto más bajo del período clásico. Dos películas Pixar en el mismo año, y esta es claramente la de menor presupuesto emocional.

Coco (2017) es la película más significativa de este período. Una historia sobre un niño mexicano que viaja al mundo de los muertos durante el Día de los Muertos para encontrar al bisabuelo músico al que su familia borró de la historia. Es visualmente extraordinaria —el diseño del mundo de los muertos es lo más colorido que Pixar produjo nunca— y culturalmente específica de una manera que las películas del estudio raramente se permitieron.

Etapa media (2012–2017)

Pixar contemporáneo (2018–2025)

La última etapa del estudio es la más difícil de evaluar porque mezcla algunas de sus mejores películas con el mayor número de entregas directas a streaming de su historia, lo que inevitablemente diluyó la percepción de la marca.

Incredibles 2 (2018) tardó catorce años y entregó exactamente lo que prometía: una secuela competente y satisfactoria. El chiste de que los papás ahora tienen que ocuparse de los chicos mientras la mamá trabaja se volvió el corazón real de la película.

Toy Story 4 (2019) sorprendió a casi todos. Después de la despedida perfecta de la tercera parte, la cuarta parecía innecesaria. Resultó ser una historia genuinamente nueva: Woody tiene que decidir qué hace cuando ya no es el juguete de nadie, y la respuesta que la película da es inesperadamente valiente para un estudio que nunca abandona sus franquicias.

Onward (2020) y Soul (2020) llegaron juntas y fueron tratadas diferente de lo que merecían por la pandemia. Onward es menor pero encantadora; Soul es la película más ambiciosa que Pixar hizo en la década.

Luca (2021) es la más ligera de este período: una historia de amistad de verano italiano con metáforas de identidad que no se fuerzan demasiado. Funciona mejor precisamente porque no intenta ser todo.

Turning Red (2022) de Domee Shi es la primera película de Pixar dirigida íntegramente por una mujer y una de las más específicamente culturales del estudio: una adolescente chino-canadiense de Toronto que se convierte en un panda gigante cuando se emociona demasiado. Es una película sobre la vergüenza corporal y la presión familiar que claramente no es para todos los públicos, y que por eso mismo es honesta de una manera poco usual.

Lightyear (2022) es un experimento que no funcionó del todo: contar el origen del Buzz Lightyear del universo ficticio dentro de Toy Story, no del juguete. El concepto tiene problemas de base y la película los expone.

Elemental (2023) es mejor de lo que su recepción inicial sugirió. Una ciudad donde conviven elementos (fuego, agua, tierra, aire) como metáfora de la inmigración y la segunda generación. Visualmente es una de las más elaboradas del estudio.

Inside Out 2 (2024) es la mejor secuela que Pixar hizo en esta etapa, superando incluso la expectativa razonable. La adición de Ansiedad como emoción central de la adolescencia funciona tanto como concepto como personaje.

Elio (2025) llega cerrando este recorrido con una historia de primer contacto alienígena contada desde la perspectiva de un niño solitario que confunde la soledad con la rareza. Es una carta de amor a los bichos raros.

Pixar contemporáneo (2018–2025)

El legado

Pixar cambió lo que esperamos del cine de animación del mismo modo que The Beatles cambiaron lo que esperamos del pop: definió el piso. Después de Toy Story, después de WALL·E, después de Up, decir "es una película animada" como si eso la descalificara se volvió simplemente imposible de sostener.

El estudio cometió errores, produjo secuelas innecesarias y tuvo períodos de menor ambición. Pero en sus mejores momentos —y hay suficientes momentos así como para llenar una vida entera de sábados de tarde— nadie lo igualó.

#pixar#animación#disney#toy story#familia#historia del cine

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